martes, 15 de febrero de 2011

Minando espíritus





¿Qué te parece?

Pues no estoy yo tranquilamente visitando mi proyectito, colinita arriba, colinita abajo, viendo fuentecitas rehabilitadas, con su piedrita, su cementito, el tubo más bien puesto que la mar...

Vamos, un martes.

Porque igual no os habéis enterado pero ahora medicusmundi me paga por hacer deporte (me apetezca o no) en el gimnasio de las mil colinas...

En fin, que estaba yo en mis fuentecitas, tralaralarita, y me encuentro un tío que parece que buscaba oro, en el riachuelo que formaba la fuente colina abajo, con sus botas de goma y sus palanganas, cribando arena. Y yo extrañada, pensando que no creía que fuera a encontrar mucho oro allí, pregunté a algunos presentes qué era lo que buscaba el muchacho.

La respuesta me dejó en el sitio, porque el tipo estaba buscando coltán, al lado de mi fuentecita (que no es mía, utilizo el pronombre posesivo por cariño e identificación con el proyecto, que conste), y no sólo eso, sino que el tío lo había encontrado y lo iba a vender en el pueblo por 8000 francos el kilo (que digo yo que cuando lo compra Ericson o Nintendo no será a ese precio)...

¿Cómo te quedas? Porque yo, muerta.


Pero para que os lo creáis adjunto foto y lo que véis es mi mano...

sábado, 12 de febrero de 2011

Aniversario expat

Dentro de poco voy a cumplir dos años en África. Creo que entraré ya en la categoría de expat profesional. En realidad me parece mucho y poco tiempo a la vez, mucho por todo lo intensamente que he vivido, sentido, pensado en estos 24 meses y poco porque, al fin y al cabo, ¿qué son 24 meses en comparación con toda una vida?

Como pronto será mi aniversario expat, es justo que haga un balance de la situación y que cuente cómo me siento, porque últimamente me limito a colgar fotos, que es más fácil y me requiere menos análisis.

Bien.

Balance: ehhhh....positivo. Con altibajos. Con altibajos muy bestias, cuando he estado alta, ha sido pletórico, alegría de vivir y sensación de estar viva a lo bestia, en crudo, salvaje y todos los adjetivos que definan una sensación pura. Cuando he estado baja, he estado en lo más profundo de la Fosa de las Marianas, con una sensación de soledad y de tristeza enormes. Lo que os digo: intenso.

Situación actual: pilas cargadas tras las vacaciones y cuatro meses de intenso trabajo de por medio con visita de los financiadores incluida, con lo cual, me he autoprogramado en modo expat versión 1.0: catatonia emocional, para dosificar la energía cargada e ir soltándola en pequeñas dosis que me duren hasta el verano. Me he puesto en plan sesuda ingeniera y la conclusión es que si renuncio a potencia, puedo optimizar en tiempo.

En cualquier caso, no me quejo. Estoy aquí porque quiero y nunca nada que viva en mi vida será tan particularmente mío como estos dos años. Así que lo aprovecharé, y lo registraré en mi memoria, una pequeñita parte va en este blog, lo importante se queda en mi cabeza y es para mi y mi disfrute. Como decía Benedetti, "el olvido está lleno de memoria".

lunes, 7 de febrero de 2011

martes, 25 de enero de 2011

domingo, 23 de enero de 2011

De vuelta

Seguro que después de las vacaciones estáis esperando toda la sarta de críticas hacia el ultradesarrollo de la ciudad de Vitoria-Gasteiz con su WIFI municipal gratuito, sus bicis gratuitas y su padelleku (mi último descubrimiento que me dejó frita) que me da que no es gratuito.

Pues no.

Estoy encantada. He estado feliz, feliz, feliz. He tenido el mejor fin de año y principio del ídem posible. Pilas cargadas para afrontar estos seis mesecitos hasta las próximas vacaciones. Estoy como los pamplonicas con San Fermines, de cuenta atrás desde que se acaban las vacaciones.

Espero vuestros comentarios al blog, ánimos, improperios, quejas y curiosidades. Seguimos con nuestra relación virtual...

jueves, 9 de diciembre de 2010

Mantra

Leo unas líneas de Benedetti, cada día, todos los días, desde hace dos años. Es como un mantra. Es mi espacio familiar en un entorno que no lo es. Son las líneas que el escribió, sin saberlo, para mí, en estos momentos.

Es curioso que la ironía hiciera que cuando yo más cerca estaba de sus poemas, fuera justo cuando se muriera, el año pasado, dejándonos huérfanos a unos cuantos incondicionales.

Solo puedo agradecer que fuera tan prolífico que en estos dos años, he podido leer 730 líneas diferentes, y aún me quedan…

Me siento reconfortada cuando leo esas líneas, en mi mantra diario, a veces las leo varias veces al día, y le entiendo, y pienso que nos entendía a todos y que escribía para reconfortarse el, y reconfortarnos a los demás.

A veces tenemos lujos delante que no sabemos apreciar.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Mille Collines Kukua

A veces te enamoras.

Yo me enamoré de un crío cuando era una cría y de un hombre cuando fui una mujer. Me enamoré de mi sobrina en cuanto la cogí entre mis brazos, y luego me he enamorado de ella varias veces más en estos diez años. Me he enamorado de grupos de música a los que seré fiel hasta que me muera, y me he enamorado de libros, de películas, de poemas, me he enamorado de la vida, y ella a veces me ha roto el corazón.

Hoy me he enamorado de un proyecto. Se llama Mille Collines y es una empresa de ropa de diseño con sede aquí, en Ruanda. La marca se llama Mille Collines Kukua y me encanta el formato, el diseño, la idea, la misión, la visión y la ilusión con la que lo llevan una parejita encantadora de Barcelona.

Para más info : www.millecollines.es

martes, 7 de diciembre de 2010

Bernadette

Érase una vez una mujer que vivía en la colina. Se llamaba, vamos a decir, Bernadette, era viuda, vivía sola y tenía cincuenta y cinco años. En este país, eso es ser una ancianita. Todo el mundo en el pueblo conocía a Bernadette, por supuesto. Es un pueblo pequeño en un país, de por sí, pequeño. Todo el mundo sabía que estaba gravemente enferma, y todo el mundo sabía que nadie de su familia, nunca, la iba a visitar. Del mismo modo que sabían que sus hijos, que vivían en Kigali, tenían posibles y unos coches pick up que cuestan un pastón.

Bernadette tenía un cáncer que le estaba dejando sin fuerzas, a penas podía levantarse, a penas hacer las labores en el campo, no tenía fuerzas ni para cocinar, ni podía ir a las fuentes del valle para coger agua. No tenía fuerzas para llevar una garrafa de 20 litros. Ni siquiera de 10. Los únicos días que Bernadette tenía agua era cuando un vecino benevolente se la traía. Como digo, todos sabían que estaba enferma y que nadie la visitaba, y de vez en cuando alguien se apiadaba de ella y de su situación.

Un día Bernadette no pudo luchar más contra esa enfermedad que le limitaba la vida y contra ese mundo que le fue hostil. El día que se divulgó la noticia de su muerte, la casa de Bernadette se llenó de coches pick up y de miembros de su familia, no faltó ni uno. Le hicieron un ataúd blanco con adornos y un velatorio en el que no falto de nada, durante días. Todo el pueblo fue al entierro y festejaron y rindieron homenaje a Bernadette.

La muerte en África…

Creo que ya os he hablado de esto en algún que otro post. La muerte es algo importante. La vida, a veces, no lo es tanto…

lunes, 6 de diciembre de 2010

Cuenta atrás

Hay días que desayunando en la terraza en pijama y chancletas, observo el jardín y pienso, dónde se puede vivir mejor que aquí, con esta eterna primavera…

Hay días que si me plantas un avión delante, lo cojo aun sin saber a dónde me va a llevar…

Quizá es por la proximidad a las vacaciones, quizá porque estos últimos meses ir a currar requería un esfuercito extra de moral, quizá sea porque creo haber alcanzado las más altas cotas de subrealismo laboral el pasado viernes, o quizá sea por todo junto.

Pero si me plantas un avioncito, me monto, aunque sean aerolíneas comerciales congoleñas.

Pero si en este punto me pongo a preferir, uno « destination Bilbao » me va muchito mejor, dejando al margen lo mucho que detesto ese aeropuerto concebido por alguien que olvidó que un aeropuerto tenía que tener espacio para la pista…

Quedan 17 días…

domingo, 5 de diciembre de 2010

Saudades

Nunca lo hubiera pensado. Pero me lo ha dicho mucha gente de distintos entornos. Hablo del Congo con una palpable nostalgia. Supongo que es cierto. No, en realidad, sé que es cierto.

Como te quedas? Yo, muerta.

Esa ciudad que no deja en ti el mínimo deseo de permanecer en ella, deja en realidad una huella profunda en el corazón. Es curioso cómo idealizamos las cosas en la distancia. Cómo borramos todo sentimiento negativo y recordamos sólo lo bueno. Creo que me he ganado por méritos propios un diploma Cum Laude en borrar de mi memoria lo negativo. Por varias razones, además.

Sobre todo recuerdo que la gente te mira a los ojos y te sonríe, o te grita ”bonjour” o “yo mundele”, o hacen un comentario, sobre si tu pelo es de verdad o es una peluca, y como les gusta que vayas vestida de paño, mientras te ofrecen a un precio demasiado alto (pero negociable) los mangos o las bananas que llevan en una cesta sobre la cabeza, o te piden un trabajo en esa organización cuyo logo figura en el coche del que te bajas, o te piden dinero simple y llanamente, porque ellos lo valen, por la deuda colonial. Te hablan, te hablan, te hablan. Te dicen lo que piensan: -Sabes?...(silencio, se acercan al oído) Eres muy guapa, maman…Son zalameros, hacen bromas, te miran de arriba abajo con descaro, te desnudan con la mirada, te sonríen, te preguntan por tu país, chapurrean algo en español, comentan algo de futbol (de los dos únicos equipos españoles que parecen contar en el extranjero…), abren la boca con admiración y se ríen a carcajadas si les dices algo en lingala…

En fin, ni cuando estaba allí, ni en mis peores días, se me pasaba por alto que los congoleños tienen muy buen humor. Mi compi y yo estábamos de acuerdo en que Kin debería ser una ciudad mucho más violenta de lo que es, y que los congoleños deberían estar mucho más enfadados de lo que están. En lugar de eso, están siempre dispuestos a sacarte a bailar y a compartir unas Primus. En fin, quizá sí, quizá es nostalgia, pero al César lo que es del César. Tienen muy buen carácter.