lunes, 22 de noviembre de 2010

Ironías

Cuando no vives en tu ciudad de origen, y te vas al África subsahariana a trabajar, la gente te toma por una mujer de mundo.

Esto quizá era menos cuestionable viviendo en una gran ciudad como Kin, pero Kigali es un pueblecito. Todo el mundo conoce a todo el mundo, todo el mundo sabe lo que hace todo el mundo, y a la larga, todo el mundo cotillea sobre todo el mundo.

Irónico.

Salir de Vitoria-Gasteiz, donde todo el mundo conoce, critica y cotillea sobre lo que hace todo el mundo, con lo que siempre me ha repateado eso y con todos los esfuerzos que he hecho para pasar lo más desapercibida posible, para ir a parar a un lugar donde es aún peor.

Lo que os digo, irónico.

Puedes escapar de todo, menos del ser humano.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Sesgos

Un blog es un arma de doble filo. Alguien que lo lee puede pensar erróneamente que está siguiendo una gran parte de las vivencias de otra persona. En realidad, está siguiendo una visión sesgada y subjetiva de una pequeña parte de las vivencias de otra persona, que previamente ha decidido que parte de su vida es suficientemente interesante como para hacerlo público, y generalmente, en el proceso, hay un no denostable grado de autocensura.

Lo digo porque me ocurre con frecuencia, empezar a escribir y borrarlo a continuación por considerarlo demasiado personal, o demasiado crítico, o demasiado personal…

Esto puede parecer una falacia, si he decidido publicar fotos, vivencias y opiniones personales  en un blog, entro ahora a valorar si es o no demasiado personal? Bueno, supongo que todo el mundo entiende que hay límites.

La cuestión es que mi sesgo personal el año pasado fue intentar contar anécdotas graciosas y no salivar demasiado por el colmillo, que es algo que conseguí con más o menos éxito según días…

Mi sesgo este año es intentar ser positiva y hacer entender a los que me rodean lo que para ellos es incomprensible: por qué tengo tan claro, que quiero seguir viviendo en África.

lunes, 15 de noviembre de 2010

jueves, 11 de noviembre de 2010

CineStar

No os he hablado del cine en Kigali. Hay dos cines que están en el barrio musulmán, Nyamirambo, entre las dos mezquitas. Uno, no lo conocemos. El otro es la cosa más maravillosa que existe en esta ciudad. Es una autentica sala de cine; con butacas de cine (un poco incomodas porque te caes hacia delante un poco); con su posavasos incluido; con pantalla grande; con coca cola; las palomitas tienen tierra, pero no hay que ponerse tiquismiquis…y lo mejor de todo: si llevas una peli, te la ponen.

Lujo.

Ayer vimos Nueve reinas, peli argentina, en Kigali, con un par.

El pobre hombre del cine no tiene mucho éxito, con lo cual cuando llegamos, nos recibe con los brazos abiertos, y le da igual ponernos su programación o cambiarla porque sabe que seremos sus únicos clientes.
Por un lado el chico da lástima, por otro, y egoístamente, si la cosa no fuera así, hubiera sido imposible poner una peli en un idioma que no entienden. La opción, cambiar la peli de su programación por otra que tenía en la reserva, ya la habíamos hecho, pero lo de la peli argentina fue llegar al sumun de somos los reyes del mambo.

Siempre salimos del cine, con la sensación que había olvidado ya de ser una niña pequeña que sale del cine habiendo flipado en colores de haber visto una peli en el cine. Porque a ninguno se nos escapa que estamos en Kigali, y que nos han puesto una peli que hemos elegido o que hemos llevado nosotros mismos. Vamos, que alguien me diga donde se vive mejor que en África.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

De qué lado estás

El otro día hablaba con unos amigos cooperatas que viven en Bukavu, y hablábamos entre cubatas de whiskey de cuál sería la solución para el país. Pongo lo de los cubatas de whiskey para ponernos en contexto. Uno proponía quemarlo entero, otro cimentarlo y otro repartir armas entre la población. Me pedían que aportase la mía, pero francamente, repartir armas entre la población me parecía tan bueno, que no fui capaz de mejorarlo.

Para los que ya me conocéis, en este momento estaréis riendo y reconociendo mi poso cáustico en cada línea. Para los que os estáis revolviendo en vuestra silla ante estas afirmaciones, aquí va la explicación políticamente correcta.

Toda persona que vive un tiempo en ese complejo país siente que la única solución posible es que todo mundele, venga de donde venga y haga lo que haga, debería coger sus bártulos y marcharse a otro lado. Te sientes parte del veneno que corroe el país, y te preguntas si tu contribución personal o en forma de proyecto, que realizas de forma más o menos acertada, contribuye al desarrollo o solo contribuye al veneno. La conclusión cambia según los días, pero la balanza se suele inclinar más hacia el veneno.

Y como persona que vive en ese país, sufres las consecuencias de la injusticia, de la corrupción y del absurdo en tus propias carnes, y te enfadas, con el país, con el sistema y con los congoleños por fomentar esa podredumbre. Pero en el fondo, aunque sea un día en el que te han tocado las narices miserablemente, (quizá ese día es muy, pero que muy en el fondo), les identificas como víctimas. Víctimas de la desgracia de ser ricos y de ser el pastel que se rapiñan entre unos cuantos (que luego envían a sus cooperaciones nacionales y a sus oeneges a mostrar su cara bonita y recién maquillada, algunos, también envían a sus soldados)…

De ahí la desesperanza. De ahí que te revuelvas incomoda cada día que pasa y que te preguntes que haces allá, y que cuando te preguntan cuál es la solución, la respuesta sea quemarlo entero. Porque nadie tiene la solución, porque la solución no se ve en el corto plazo, y porque la injusticia te abre en canal de una forma tan desgarradora, que te sientes como el verdugo de esas víctimas, que deberían tener derecho a decidir qué hacer con su propio y obscenamente rico país.

Colinitas














miércoles, 3 de noviembre de 2010

Karaoke oke

Estoy siendo muy informal. No escribo tanto como antes, y mis fans se están cabreando. De un lado, tengo menos tiempo (si, lo sé, excusa), de otro lado, mi filtro aquí para mis comentarios cáusticos ha de ser más intenso, y vivir con filtros siempre es un rollo, y por último, nada es comparable al surrealismo congoleño así que aquí no me da para contar tantas cosas graciosas.

Pero de todos modos, el karaoke es digno de mención. Es una barra cuadrada y todo el mundo se pone alrededor con el micrófono a cantar terriblemente mal y a beber Primus. Lo bueno es que a penas se oye al que canta porque absolutamente todo el mundo está berreando al unísono. Un karaoke en África, tendréis que reconocerlo, tiene mucha gracia…

domingo, 3 de octubre de 2010

Bukavu Reloaded

Desde aquí me separan seis horas de coche hasta Bukavu. Y el destino dicta que todo aquel que se va del Congo, volverá al Congo. Esto ha sido cierto con numerosos cooperantes (debería decirlo en femenino porque todas eran chicas). Pero la cuestión es que si las circunstancias y la Dirección General de Migraciones me acompañan en este empeño, regresare a Bukavu en dos semanas. Me hace una ilusión enorme.

Es el cumple de una amiga que me ha invitado y un amigo de Kigali y yo vamos a pasar el fin de semana al otro lado de la frontera, además coincide con la Marcha Internacional de las Mujeres asi que será un fin de semana interesante…

jueves, 9 de septiembre de 2010

Soy umuzungu como fui mundele

De nuevo, siempre blanco es la primera palabra que aprendes en una lengua africana. Para no dejarte llevar demasiado por el romanticismo, supongo. Para saber dónde estás, y donde debes quedarte. No te vayas a querer creer que el mundo es de otra manera.

Me he pensado mucho si continuar o no con este blog, al final, entre otras razones he decidido que a pesar de que Kig será de las ciudades más europeas de África, tiene cosas totales para un blog. O quizá deba decir que yo considero algunas cosas que ocurren aquí como anécdotas perfectas para MI blog. Eso es más exacto. Una visión acida y caustica como la mía sobre la realidad de una sociedad, y lo que esta sociedad considera banal y yo considero gracioso, o triste, o deplorable o maravilloso.

Tan banal como la clase de aerobic, por ejemplo. Ayer mientras calentábamos corriendo sin parar pensaba que más que una clase de aerobic, eso parecía un entrenamiento para el Ironman, y no dejaba de repetirme que esa clase y lo que en ella ocurre, es la típica cosa que yo contaría en este blog.

Así que ahí va.

Ubicación: Club de tenis en un barrio pijo de Kig.

Sala de unos 200 metros cuadrados. Ventanas cerradas porque el profe es un sádico y quiere que sudemos la gota gorda.

50 personas. Sip. La sala os había parecido grande pero ya se ha quedado pequeña con tanta gente.

45 hombres, 5 mujeres. De nuevo, sip, sorprendente.

Edades comprendidas entre los 30 y los 40 años. Ojiplática me hayo.

Hora de saltos (literal), 5 min de lo que podríamos llamar pasos de aerobic desde nuestra visión occidental, 5 minutos de estiramientos, 10 min de baile congoleño, y 10 minutos de abdominales sádicos que creo, nunca podré llegar a hacer ni aunque viva mil años. Conclusión: aerobic sádico extra de aeróbico. Es para verlo, esos 45 hombres (porque ya os digo que no son chavalines) que se vuelven locos con los saltos y la rumba congoleña, que gritan y que se animan unos a otros, que se cogen de la mano y que se preparan para el Ironman. Me entraba la risa, así que luego no puedo con los abdominales…

Pero ahí que repito cada semana, debe ser mi lado sadomasoquista jamás explorado…