Como he estado un poco quejica últimamente voy a compensar en esta entrada del blog. Voy a contaros las 10 cosas que en el Congo son mejores que en ningún otro lugar.
Encabezando la lista aunque no lo creáis, está esa maravillosa salsa que convierte algo flu en un top: la mayonesa. No me preguntéis por qué, pero aquí es super buena. Y me diréis que no cuenta porque es importada, pero yo os digo que cuenta porque TODO es importado, y vivimos en un mundo globalizado, así que...
En el número dos están las paillote, ese super invento que consiste en unos palos haciendo un círculo con un techo redondo de paja como si fuera un sombrero chino y que aquí encuentras en los jardines. Dan sombra y fresquito y además me parecen super bonitas. Me encantan las paillotes.
A continuación, la cerveza Primus, orgullo nacional, cervecita rubia y suave en botella de tres cuartos de litro, tamaño único. Perfecto. En este punto añadiría que en el Congo puedes encontrar casi toda la variedad de cervezas belgas (of course) y os aseguro que hay muchas. Y también os digo que me encanta la cerveza.
Las camisetas de tirantes, que hacen que puedas apreciar bien esos bíceps que tienen por aquí los amigos. A los chicos, lo siento, os hacéis otra lista y ya está. Esta es la mía.
El restaurante indio de la Gombé, el mejor de Kinshasa y buenísimo en comparación con muchos restaurantes que conozco. La comida es estupenda, de buena calidad y bien picante al estilo indio refinado, y no esas guarradas de restaurantes indios donde todo sabe igual. Además hay una vista de kin desde el restaurante que es la terraza de un octavo piso, que hace que parezca una ciudad preciosa por la noche (debe ser un efecto óptico)...
En sexto lugar, el baile. Acostumbrada como está una a los vascos (y alguna vasca) cuya coreografía más complicada consiste en apoyar en la barra del bar, el codo del brazo con el cual sujetas la keler , el movimiento pélvico de la rumba congoleña me deja pasmada.
El paisaje. Es un país privilegiado amigos. La selva más inexplorada del mundo, si me animo a cojer un machete y abrir camino, os lo diré para que vengáis a daros un voltio.
En el número 8, (esto no es exclusivo del Congo y es un poco fetichista, pero exclusivo en el mundo no hay nada y a mi me molan a saco): los 4x4, de todo tipo pero ande o no ande, caballo grande y si además tienes la opción de meter la tracción (no como esos gilis que van en 4x4 al supermercado en Euskadi), pues es estupendo. Una extraña y fetichista sensación de poder, pero eso ya os lo había advertido.
En el número 9 , los paños congoleños, no soy una fan de los estampados, más bien todo lo contrario, pero reconozco que las mamas y los papas (aquí no hay madames ni mesieurs, solo papas y mamas) dan color a la vida con la ropa.
En último lugar y no por ello menos importante, el hecho de no te ner que llevar calcetines en todo el año y poder ir en chancletas hasta en lo más crudo del crudo invierno, a mi me parece un número uno, de nuevo, no exclusivo del Congo, pero como de momento estoy aquí...
martes, 28 de julio de 2009
lunes, 27 de julio de 2009
Gracias
Gracias por vuestros ánimos y preocupaciones. Mañana es el fin del reino del terror. Dos de mis compis regresan y esto será otra cosa mariposa. Pero ya os digo que ha sido la peor semana desde que estoy en Kinshasa (y os podéis suponer que esto habitualmente no es la fiesta padre) y una de las peores semanas de mi vida, en general. Me he aburrido como un hongo y mi hastío me ha llevado incluso a echarle un ojo a la página web de Brussels Airlines, de repente 972$ no me parecía tanta pasta...
El gato ha resultado ser una compañía que dejaba bastante que desear, me ha arañado, mordido y trepado hasta por las cortinas, es más malo que el pus, y encima no ha cazado ni un solo ratón. Pero bueno, tampoco he visto ningún ratón en la casa, con lo cual en ese aspecto, he estado tranquila.
Todo el mundo en Kin ha estado o bien ocupado o bien de vacaciones con lo cual mis opciones de salir y relacionarme con personas tridimensionales se han visto basante reducidas. La buena noticia es que reparamos la matrícula y la poli no me ha parado. Algo es algo.
En el curro he avanzado, claro, no he hecho otra cosa, y aunque siempre hay mil cosas que hacer, por lo menos he terminado algunas de las tareas que me planteé hacer.
Y a parte de eso alguna que otra sorpresilla en el curro, que no os puedo contar porque pertenece al decoro, al secreto corporativo y a la vida en Kin en general, pero nada grave o nada que no pase aquí, absolutamene todos los días...
El gato ha resultado ser una compañía que dejaba bastante que desear, me ha arañado, mordido y trepado hasta por las cortinas, es más malo que el pus, y encima no ha cazado ni un solo ratón. Pero bueno, tampoco he visto ningún ratón en la casa, con lo cual en ese aspecto, he estado tranquila.
Todo el mundo en Kin ha estado o bien ocupado o bien de vacaciones con lo cual mis opciones de salir y relacionarme con personas tridimensionales se han visto basante reducidas. La buena noticia es que reparamos la matrícula y la poli no me ha parado. Algo es algo.
En el curro he avanzado, claro, no he hecho otra cosa, y aunque siempre hay mil cosas que hacer, por lo menos he terminado algunas de las tareas que me planteé hacer.
Y a parte de eso alguna que otra sorpresilla en el curro, que no os puedo contar porque pertenece al decoro, al secreto corporativo y a la vida en Kin en general, pero nada grave o nada que no pase aquí, absolutamene todos los días...
viernes, 24 de julio de 2009
Tirando
Bueno, vamos capeando el temporal...
He tenido varias sesiones intensivas de fotos, música y pelis para entretenerme. Lo malo de las fotos es que dan alivio momentáneo, después sólo quieres abrazar a todo el mundo que ves, y claro, no puedes.
Si tuviera que describir lo que veo entre los expats en Kin, (siempre me he reprimido de escribir esto porque no quiero preocupar a la familia), salvo excepciones, diría que vivimos en una especie de coma emocional, no puedes decir que estás mal, porque no estás mal, pero tampoco puedes decir que estás bien. Entras en un estado de catatonia emocional sin sobresaltos ni para arriba ni para abajo. El trabajo es duro, pero el trabajo es duro para mucha gente en Europa, el problema es que no tienes suficientes estímulos ni vías de escape, con lo que la carga de un día se puede acumular para el siguiente. Esto se aplaca un poco estando con más gente, porque aunque estamos todos juntos en casa y a todos nos pasa lo mismo, por lo menos puedes hablar de otras cosas. Pero todo junto hace que para recuperar el aliento, de vez en cuando, haya que salir de Kinshasa.
Este es un sentimiento generalizado, todos sentimos que de vez en cuando hay que salir de esta ciudad, porque te hace perder la perspectiva de las cosas, y no en el buen sentido. Conseguir cada cosa pequeñita, insignificante y rutinaria cuesta o bien dinero, o bien colas, o bien duras negociaciones o bien todo a la vez. Y a lo largo del día, hacemos muchas cosas pequeñitas, insignificantes y rutinarias, con lo cual, al final del día, has pagado, esperado y negociado muchas veces, y acabas cansada.
Cada vez que me canso pienso que votaron las elecciones democráticas por primera vez hace tres años, o intento buscar explicaciones, pero aún así, ya os digo que mi mente está puesta en la primera semana de agosto en la que por fortuna, nos cojemos unos días para ir a Zongo. Felizmente, dentro de poco, saldré un poquito de Kinshasa...
He tenido varias sesiones intensivas de fotos, música y pelis para entretenerme. Lo malo de las fotos es que dan alivio momentáneo, después sólo quieres abrazar a todo el mundo que ves, y claro, no puedes.
Si tuviera que describir lo que veo entre los expats en Kin, (siempre me he reprimido de escribir esto porque no quiero preocupar a la familia), salvo excepciones, diría que vivimos en una especie de coma emocional, no puedes decir que estás mal, porque no estás mal, pero tampoco puedes decir que estás bien. Entras en un estado de catatonia emocional sin sobresaltos ni para arriba ni para abajo. El trabajo es duro, pero el trabajo es duro para mucha gente en Europa, el problema es que no tienes suficientes estímulos ni vías de escape, con lo que la carga de un día se puede acumular para el siguiente. Esto se aplaca un poco estando con más gente, porque aunque estamos todos juntos en casa y a todos nos pasa lo mismo, por lo menos puedes hablar de otras cosas. Pero todo junto hace que para recuperar el aliento, de vez en cuando, haya que salir de Kinshasa.
Este es un sentimiento generalizado, todos sentimos que de vez en cuando hay que salir de esta ciudad, porque te hace perder la perspectiva de las cosas, y no en el buen sentido. Conseguir cada cosa pequeñita, insignificante y rutinaria cuesta o bien dinero, o bien colas, o bien duras negociaciones o bien todo a la vez. Y a lo largo del día, hacemos muchas cosas pequeñitas, insignificantes y rutinarias, con lo cual, al final del día, has pagado, esperado y negociado muchas veces, y acabas cansada.
Cada vez que me canso pienso que votaron las elecciones democráticas por primera vez hace tres años, o intento buscar explicaciones, pero aún así, ya os digo que mi mente está puesta en la primera semana de agosto en la que por fortuna, nos cojemos unos días para ir a Zongo. Felizmente, dentro de poco, saldré un poquito de Kinshasa...
viernes, 17 de julio de 2009
Vacances
Todo el mundo está de vacaciones. Estoy solita en casa, y en la ofi con medio equipo local, porque el otro medio está de vacaciones. También hay un miembro del equipo que está en el hospital desde hace meses (no sé si hay alguna enfermedad que no tenga, el pobrecillo)...Así que esto es un bajón, lo bueno es que no hay muchas actividades en marcha, porque sino, sería un no parar de comer marrones. Tengo que terminar un proyectito para finales de este mes (sí, en estas fechas y todavía formulando, no han andado muy agudas las Administraciones este año...) y algunas cositas que quedan de contabilidad (ajjjjj) y ya. Espero que lo que queda de este mes sea tranquilito, porque bastante me parecía lo de quedarme sola.
A ver, voy a explicar esto porque parezco una quejica. Que sepais que de normal, yo vivo sola, con lo cual, no es ese el problema. Pero en Gasteiz aunque me quede completamente sola en la ciudad (supongamos que todo el mundo que conozco se va de vacaciones a la vez o que hay un holocausto nuclear un día y soy la única que sobrevivo), pues te cojes un libro y te vas al pantano, aquí como no me tumbe en medio de la calle...
Me vais a decir que exagero, pero sólo hay una calle en kinshasa donde se puede pasear, sin que nadie te moleste. Una. Es el paraíso mundele, claro, está petada de blancos haciendo jogging, perdón, corriendo. Pero me pilla de casa bastante lejos, y ahí es donde viene mi otra preocupación, paso de que me pare la poli, a ver si tengo suerte porque alguien nos ha quitado un pedacito de matrícula en el coche, y eso es la excusa perfecta para un poli enfadado...
Por otro lado, al no haber nadie en casa durante el día, estaba segura de que se me iba a llenar la casa de ratones, así que me he llevado a Isaac, al que ya conoceis, a casa, y la verdad es que al margen de que no creo que los ratones se atrevan a bajar (no saben que Isaac les tiene miedo), me hace bastante compañía...
En fin, sobreviviré a estos quince días de aburrimiento máximo...pero también os digo que es en estos momentos cuando te planteas: ¿Qué coño hago aquí?, que es una pregunta que todo expat, en algún momento de su misión, se ha planteado, si no una, varias veces...
A ver, voy a explicar esto porque parezco una quejica. Que sepais que de normal, yo vivo sola, con lo cual, no es ese el problema. Pero en Gasteiz aunque me quede completamente sola en la ciudad (supongamos que todo el mundo que conozco se va de vacaciones a la vez o que hay un holocausto nuclear un día y soy la única que sobrevivo), pues te cojes un libro y te vas al pantano, aquí como no me tumbe en medio de la calle...
Me vais a decir que exagero, pero sólo hay una calle en kinshasa donde se puede pasear, sin que nadie te moleste. Una. Es el paraíso mundele, claro, está petada de blancos haciendo jogging, perdón, corriendo. Pero me pilla de casa bastante lejos, y ahí es donde viene mi otra preocupación, paso de que me pare la poli, a ver si tengo suerte porque alguien nos ha quitado un pedacito de matrícula en el coche, y eso es la excusa perfecta para un poli enfadado...
Por otro lado, al no haber nadie en casa durante el día, estaba segura de que se me iba a llenar la casa de ratones, así que me he llevado a Isaac, al que ya conoceis, a casa, y la verdad es que al margen de que no creo que los ratones se atrevan a bajar (no saben que Isaac les tiene miedo), me hace bastante compañía...
En fin, sobreviviré a estos quince días de aburrimiento máximo...pero también os digo que es en estos momentos cuando te planteas: ¿Qué coño hago aquí?, que es una pregunta que todo expat, en algún momento de su misión, se ha planteado, si no una, varias veces...
sábado, 11 de julio de 2009
Muerte de Jeannot Bemba
Se ha muerto Jeannot Bemba, padre del que fuera opositor de Joseph Kabila en las elecciones, Jean-Pierre Bemba. La corte penal internacional que juzga a Jean-Pierre Bemba, le ha concedido un permiso especial para venir a Kinshasa para asistir al funeral de su padre. El ambiente en la ciudad se nota un poco revuelto...
Para más info haz clic aquí.
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miércoles, 17 de junio de 2009
Precios
No he escrito hace días y os confieso que no ha sido una cuestión de vagancia, sino una cuestión de no saber exactamente que contar y sobre todo, por no saber cómo contarlo. Tenía razón el que decía que una vez que pasa el tiempo las cosas se complican.
Sin embargo, creo que en esta entrada del blog puedo hablaros sin temor de los precios. De cómo se fijan y como se negocian, de cómo existen y a la par no existen.
Voy a empezar por los supermercados, los de aspecto occidental, general mente regentados por libaneses, no os voy a decir nombres porque no me da la gana hacerles publicidad, pero todo el mundo se puede imaginar un supermercado al estilo europeo.
Bien, pues lo curioso aquí de los supermercados es que no veras a ningún empleado etiquetando productos como vemos allí, en su lugar hay unos códigos debajo de cada producto, y cada dos estanterías hay una lista en la que a cada producto le corresponde un precio. Los precios suben tanto que las listan van a parte. Para que os hagáis una idea, el precio de un litro de leche ronda el euro y medio, y si compras un yogur de importación es un poco más caro (estoy hablando de cada yogur individual), una caja de cereales para el desayuno ronda los 16 euros y medio kilo de carne picada son 4 euros. Vamos, que todo es súper caro. Se puede comprar al margen de los supermercados y es más barato, claro está, pero siendo mundele hay dos factores. El primero que nos van a cobrar más de lo que cuesta y el segundo que comprar cosas de la calle puede desencadenarse en unas horitas de sufrimiento en el baño, o quizá no, pero te la juegas.
Un piso en el centro de Kinshasa cuesta alrededor de 5000$ y sí, hay gente que lo paga, con lo cual este dato, reafirma mis anteriores entradas en las que os contaba que mucha de la gente que está aquí, cobra un pastón, porque generalmente lo pagan de su bolsillito. Y puedes tener un piso que te cagas, (en serio, los hay impresionantes) pero estas en Kin, y de vez en cuando, está claro clarinete que un ratón (o dos) vas a ver. Casa y zoo incluidos en el precio módico de 5000 dólares.
Fuera de esto, los precios son negociables y sobre todo, regateables, pero esto, amigos, es otra historia…
Sin embargo, creo que en esta entrada del blog puedo hablaros sin temor de los precios. De cómo se fijan y como se negocian, de cómo existen y a la par no existen.
Voy a empezar por los supermercados, los de aspecto occidental, general mente regentados por libaneses, no os voy a decir nombres porque no me da la gana hacerles publicidad, pero todo el mundo se puede imaginar un supermercado al estilo europeo.
Bien, pues lo curioso aquí de los supermercados es que no veras a ningún empleado etiquetando productos como vemos allí, en su lugar hay unos códigos debajo de cada producto, y cada dos estanterías hay una lista en la que a cada producto le corresponde un precio. Los precios suben tanto que las listan van a parte. Para que os hagáis una idea, el precio de un litro de leche ronda el euro y medio, y si compras un yogur de importación es un poco más caro (estoy hablando de cada yogur individual), una caja de cereales para el desayuno ronda los 16 euros y medio kilo de carne picada son 4 euros. Vamos, que todo es súper caro. Se puede comprar al margen de los supermercados y es más barato, claro está, pero siendo mundele hay dos factores. El primero que nos van a cobrar más de lo que cuesta y el segundo que comprar cosas de la calle puede desencadenarse en unas horitas de sufrimiento en el baño, o quizá no, pero te la juegas.
Un piso en el centro de Kinshasa cuesta alrededor de 5000$ y sí, hay gente que lo paga, con lo cual este dato, reafirma mis anteriores entradas en las que os contaba que mucha de la gente que está aquí, cobra un pastón, porque generalmente lo pagan de su bolsillito. Y puedes tener un piso que te cagas, (en serio, los hay impresionantes) pero estas en Kin, y de vez en cuando, está claro clarinete que un ratón (o dos) vas a ver. Casa y zoo incluidos en el precio módico de 5000 dólares.
Fuera de esto, los precios son negociables y sobre todo, regateables, pero esto, amigos, es otra historia…
miércoles, 27 de mayo de 2009
viernes, 22 de mayo de 2009
Maderos
No hago más que meterme con la poli, que si dan miedo, que si son corruptos, que solo quieren pasta y que si ves uno, sonríe mucho mientras aceleras…
Bueno, pues en esta entrada del blog voy a hacerles justicia y voy a contaros todo lo que hace referencia a la temida policía congoleña.
Para que tengáis todos los datos.
En Limete hay un cuartel de la policía. Pero quieto parao todo el mundo que ya os estáis imaginando algo que no es…Cuando digo un cuartel de la policía, eso quiere decir una tienda de campaña, repito, una tienda de campaña en medio del jardín, como esas grandes del ejército, pero en blanca (o fue blanca un día), en plena calle, con unas sillas fuera, los escudos antidisturbios apoyados en la tienda y una señal de STOP, al lado.
Ahora vamos a situarnos en la piel del poli bueno, al que le dan su traje azul (pero de aspecto como de militar), botas de militar y cinturón de militar, y te dicen, vale, ya eres poli, ahora te vas a la puta calle, a dormir en una tienda de campaña. Pero tranqui nena, que no te va a pasar nada, que tienes una señal de STOP que va a hacer que todo el que tenga ganas de ir a darte una tunda de palos durante la noche, se reprima.
Mira, yo trabajo en una ONGD, y a veces tengo pajas mentales de flores y maripositas, pero en esas condiciones me hago poli malo, que quieres que te diga.
Aquí en Kinshasa, todos actuamos bajo un mismo instinto: el de la supervivencia.
Bueno, pues en esta entrada del blog voy a hacerles justicia y voy a contaros todo lo que hace referencia a la temida policía congoleña.
Para que tengáis todos los datos.
En Limete hay un cuartel de la policía. Pero quieto parao todo el mundo que ya os estáis imaginando algo que no es…Cuando digo un cuartel de la policía, eso quiere decir una tienda de campaña, repito, una tienda de campaña en medio del jardín, como esas grandes del ejército, pero en blanca (o fue blanca un día), en plena calle, con unas sillas fuera, los escudos antidisturbios apoyados en la tienda y una señal de STOP, al lado.
Ahora vamos a situarnos en la piel del poli bueno, al que le dan su traje azul (pero de aspecto como de militar), botas de militar y cinturón de militar, y te dicen, vale, ya eres poli, ahora te vas a la puta calle, a dormir en una tienda de campaña. Pero tranqui nena, que no te va a pasar nada, que tienes una señal de STOP que va a hacer que todo el que tenga ganas de ir a darte una tunda de palos durante la noche, se reprima.
Mira, yo trabajo en una ONGD, y a veces tengo pajas mentales de flores y maripositas, pero en esas condiciones me hago poli malo, que quieres que te diga.
Aquí en Kinshasa, todos actuamos bajo un mismo instinto: el de la supervivencia.
miércoles, 20 de mayo de 2009
Planes
Un consejo por si alguna vez vivís en África: no hagáis planes. Hacer un plan es la vía mas rápida para que un plan se chafe, es como la ley de Murphy, un atajo es la mayor distancia entre dos puntos.
En África siempre van a pasarte cosas que no esperas o que se escapan a tu control. En la India tuve una sensación parecida que solo puedo describir como: te sientes pequeña. El 99% del tiempo siento que el 99% de las cosas me sobrepasan. Como no es la primera vez que siento esto, me lo tomo con mas calma, pero la realidad es que cualquiera que vive en Gasteiz y curra allí, tiene sus amigos y su pareja allí (y con Gasteiz voy a englobar a Occidente, porque para chula yo), puede no haber sentido en su vida una sensación de indefensión como esta, de que en cualquier momento podrías morir, o alguien que conoces podría morir, de SIDA, de un navajazo, de un atropello. Viviendo en Gasteiz nunca se tiene miedo, ni de la gente, ni de andar sola, ni de la policía, ni de la oscuridad, ni de las ratas. No sientes que puedes enfermar en cualquier momento, no te preocupas de todo eso, porque eso no va a llegar. En Gasteiz, eres invencible, y puedes hacer lo que te de la gana.
En Kinshasa por el contrario mas bien vives en un constante estado de alerta, por la agresividad de la que os hablaba, agresividad que se traduce en que básicamente eres mundele y los demás no. Y eso que significa? Significa que tienes pasta y los demás no (pobres, no están al tanto de mi estado de cuentas, sino me tratarían de otro modo). Pero bromas aparte, ser mundele hace que estés en el punto de mira, para lo bueno y para lo malo. Desde que te levantas hasta que te acuestas eres un foco de atención. Y yo no soy ningún bollycao, pero el mero hecho de ser mundele hace que nunca pueda pasar desapercibida. Nunca.
Me he ido por los cerros de Úbeda, pero todo esto es para deciros que aquí impera todo lo que se escapa a nuestro control, y casi nunca impera nuestra voluntad, así que hacer planes es una tontería.
Por cierto, estamos planeando ir a Kisantu este fin de semana.
En África siempre van a pasarte cosas que no esperas o que se escapan a tu control. En la India tuve una sensación parecida que solo puedo describir como: te sientes pequeña. El 99% del tiempo siento que el 99% de las cosas me sobrepasan. Como no es la primera vez que siento esto, me lo tomo con mas calma, pero la realidad es que cualquiera que vive en Gasteiz y curra allí, tiene sus amigos y su pareja allí (y con Gasteiz voy a englobar a Occidente, porque para chula yo), puede no haber sentido en su vida una sensación de indefensión como esta, de que en cualquier momento podrías morir, o alguien que conoces podría morir, de SIDA, de un navajazo, de un atropello. Viviendo en Gasteiz nunca se tiene miedo, ni de la gente, ni de andar sola, ni de la policía, ni de la oscuridad, ni de las ratas. No sientes que puedes enfermar en cualquier momento, no te preocupas de todo eso, porque eso no va a llegar. En Gasteiz, eres invencible, y puedes hacer lo que te de la gana.
En Kinshasa por el contrario mas bien vives en un constante estado de alerta, por la agresividad de la que os hablaba, agresividad que se traduce en que básicamente eres mundele y los demás no. Y eso que significa? Significa que tienes pasta y los demás no (pobres, no están al tanto de mi estado de cuentas, sino me tratarían de otro modo). Pero bromas aparte, ser mundele hace que estés en el punto de mira, para lo bueno y para lo malo. Desde que te levantas hasta que te acuestas eres un foco de atención. Y yo no soy ningún bollycao, pero el mero hecho de ser mundele hace que nunca pueda pasar desapercibida. Nunca.
Me he ido por los cerros de Úbeda, pero todo esto es para deciros que aquí impera todo lo que se escapa a nuestro control, y casi nunca impera nuestra voluntad, así que hacer planes es una tontería.
Por cierto, estamos planeando ir a Kisantu este fin de semana.
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