Desde aquí me separan seis horas de coche hasta Bukavu. Y el destino dicta que todo aquel que se va del Congo, volverá al Congo. Esto ha sido cierto con numerosos cooperantes (debería decirlo en femenino porque todas eran chicas). Pero la cuestión es que si las circunstancias y la Dirección General de Migraciones me acompañan en este empeño, regresare a Bukavu en dos semanas. Me hace una ilusión enorme.
Es el cumple de una amiga que me ha invitado y un amigo de Kigali y yo vamos a pasar el fin de semana al otro lado de la frontera, además coincide con la Marcha Internacional de las Mujeres asi que será un fin de semana interesante…
domingo, 3 de octubre de 2010
jueves, 9 de septiembre de 2010
Soy umuzungu como fui mundele
De nuevo, siempre blanco es la primera palabra que aprendes en una lengua africana. Para no dejarte llevar demasiado por el romanticismo, supongo. Para saber dónde estás, y donde debes quedarte. No te vayas a querer creer que el mundo es de otra manera.
Me he pensado mucho si continuar o no con este blog, al final, entre otras razones he decidido que a pesar de que Kig será de las ciudades más europeas de África, tiene cosas totales para un blog. O quizá deba decir que yo considero algunas cosas que ocurren aquí como anécdotas perfectas para MI blog. Eso es más exacto. Una visión acida y caustica como la mía sobre la realidad de una sociedad, y lo que esta sociedad considera banal y yo considero gracioso, o triste, o deplorable o maravilloso.
Tan banal como la clase de aerobic, por ejemplo. Ayer mientras calentábamos corriendo sin parar pensaba que más que una clase de aerobic, eso parecía un entrenamiento para el Ironman, y no dejaba de repetirme que esa clase y lo que en ella ocurre, es la típica cosa que yo contaría en este blog.
Así que ahí va.
Ubicación: Club de tenis en un barrio pijo de Kig.
Sala de unos 200 metros cuadrados. Ventanas cerradas porque el profe es un sádico y quiere que sudemos la gota gorda.
50 personas. Sip. La sala os había parecido grande pero ya se ha quedado pequeña con tanta gente.
45 hombres, 5 mujeres. De nuevo, sip, sorprendente.
Edades comprendidas entre los 30 y los 40 años. Ojiplática me hayo.
Hora de saltos (literal), 5 min de lo que podríamos llamar pasos de aerobic desde nuestra visión occidental, 5 minutos de estiramientos, 10 min de baile congoleño, y 10 minutos de abdominales sádicos que creo, nunca podré llegar a hacer ni aunque viva mil años. Conclusión: aerobic sádico extra de aeróbico. Es para verlo, esos 45 hombres (porque ya os digo que no son chavalines) que se vuelven locos con los saltos y la rumba congoleña, que gritan y que se animan unos a otros, que se cogen de la mano y que se preparan para el Ironman. Me entraba la risa, así que luego no puedo con los abdominales…
Pero ahí que repito cada semana, debe ser mi lado sadomasoquista jamás explorado…
Me he pensado mucho si continuar o no con este blog, al final, entre otras razones he decidido que a pesar de que Kig será de las ciudades más europeas de África, tiene cosas totales para un blog. O quizá deba decir que yo considero algunas cosas que ocurren aquí como anécdotas perfectas para MI blog. Eso es más exacto. Una visión acida y caustica como la mía sobre la realidad de una sociedad, y lo que esta sociedad considera banal y yo considero gracioso, o triste, o deplorable o maravilloso.
Tan banal como la clase de aerobic, por ejemplo. Ayer mientras calentábamos corriendo sin parar pensaba que más que una clase de aerobic, eso parecía un entrenamiento para el Ironman, y no dejaba de repetirme que esa clase y lo que en ella ocurre, es la típica cosa que yo contaría en este blog.
Así que ahí va.
Ubicación: Club de tenis en un barrio pijo de Kig.
Sala de unos 200 metros cuadrados. Ventanas cerradas porque el profe es un sádico y quiere que sudemos la gota gorda.
50 personas. Sip. La sala os había parecido grande pero ya se ha quedado pequeña con tanta gente.
45 hombres, 5 mujeres. De nuevo, sip, sorprendente.
Edades comprendidas entre los 30 y los 40 años. Ojiplática me hayo.
Hora de saltos (literal), 5 min de lo que podríamos llamar pasos de aerobic desde nuestra visión occidental, 5 minutos de estiramientos, 10 min de baile congoleño, y 10 minutos de abdominales sádicos que creo, nunca podré llegar a hacer ni aunque viva mil años. Conclusión: aerobic sádico extra de aeróbico. Es para verlo, esos 45 hombres (porque ya os digo que no son chavalines) que se vuelven locos con los saltos y la rumba congoleña, que gritan y que se animan unos a otros, que se cogen de la mano y que se preparan para el Ironman. Me entraba la risa, así que luego no puedo con los abdominales…
Pero ahí que repito cada semana, debe ser mi lado sadomasoquista jamás explorado…
martes, 6 de julio de 2010
Esto es África
Hoy he tenido otra nueva sesión de odio Vitoria y su perfección. Me he enterado de que el Ayuntamiento de Vitoria se gasta cinco millones de euros al año en mantenimiento de jardines. Es algo en lo que venía pensando estos días, porque he visto múltiples jardines con rosas, que no son baratas ni para comprar ni para mantener, plantas aromáticas, etc. Además de las múltiples reparaciones de calles recién remodeladas, porque han usado unos materiales muy bonitos y vistosos, pero que se joden enseguida. Y claro, me he cabreado. Porque estas cosas me cabrean, este despilfarro inútil y este descontrol del gasto público, y lo permisivos y tolerantes que somos con los pagos y cobros en B, que aumentarán con la crisis, y esta preocupación desmesurada por que España gane el mundial, que entonces, por si no se habían enterado, ya no habrá crisis. Sobre todo para los jugadores, que se embolsarán 600.000 euros cada uno. Pero a la gente le parece bien, porque revierte en el país (y cuando digo país, me refiero a las empresas), porque no creo que el mundial revierta en un descuento en mi recibo de la luz...
Pues eso, que como decían mis amigas ayer, mientras discutíamos sobre algunos de estos temas, no tengo que tener ninguna nostalgia, porque esto es África. Waka Waka.
Pues eso, que como decían mis amigas ayer, mientras discutíamos sobre algunos de estos temas, no tengo que tener ninguna nostalgia, porque esto es África. Waka Waka.
domingo, 27 de junio de 2010
Sin comentarios
Me he enterado por un blog de Kinshasa que la compañía aérea X ha tenido otro accidente...
viernes, 11 de junio de 2010
El mismo horror, las mismas víctimas
El LRA sigue atacando población civil, "reclutando" niños y niñas en sus filas y violando mujeres y niñas. La única diferencia: cada vez es más brutal. Pincha aquí para ver la noticia.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Choque cultural
Hoy he hablado con una amiga de Kin. Gracias skype, tan cerca, tan lejos...
Me dice que aproveche, que estoy muy bien aquí donde siempre hay agua, luz e internet sin cortes. Parece que desde hace días tiene problemas con el agua pero me dice que se ha acostumbrado a los cubos de agua fría con sistema integrado de cacito que te lo echas tú mismo con tu mecanismo por encima, y que de todos modos, no es tan grave porque hace calor...
Ella en Gombe no había tenido problemas de este tipo. Nosotros en Limete estábamos con los cubos de agua día sí, día no...y te acostumbras. Como a que se vaya la luz, que la conexión a internet sea una porra aunque te cobren un ojo de la cara (eso jode más), a los ratones y a las ratas (esto, también lo suprimiría con gusto). De todos modos, Gombe o Limete, da igual, ella ha tenido un problema de ratas mucho peor que el nuestro así que yo con gusto me ducho con cubos con tal de no ver pasar una rata por el salón mientras leo o veo la tele en el sofá...
Comento esto porque oído desde aquí, veo más el contraste. Oigo ruidos en la casa y estoy tranquila, sé que no es ningún ratón que se pasea por el techo, y que si en un momento dado necesito un ingrediente para cocinar, me calzo unas zapatillas y debajo de casa tengo un supermercado con todo lo que quiera y más.
Y me sorprendo a mi misma, conmigo misma.
¿Cómo es que quiero volver? ¿A los cortes de luz, cortes de agua, al internet intermitente y a los ratones? A que te pare un policía porque te has parado no a 20 sino a 15 metros de la línea (imaginaria) y has cometido una infracción y él es aquí la autoridad competente...a pagar por los errores de otros, al donne moi l'argent, y al yo mundele!!!
Pero lo cierto es que sí, a pesar de todo quiero volver.
A pesar de todo, esta ciudad perfecta que es Vitoria-Gasteiz, medida y pesada en su justo equilibrio, donde todo se recicla, todo se gestiona y todo se informa con folleto al día siguiente de haberse gestado, me molesta.
Estoy con síndrome de Estocolmo, lo reconozco. Pero todo me parece tan perfecto que me cansa mentalmente. Todo nuevo, reformado, columpios cada 20 metros, canchas de fútbol y baloncesto, y hasta de petanca gratuitas, centros cívicos, guarderías públicas, centros de salud nuevos o reformados, iluminación, rotondas con sistemas de reducción de la contaminación acústica, recogida neumática de basura...me parece que es demasiado. Me resulta el colmo de la vanguardia. Echo de menos un punto medio en el que los vitorianos no necesiten tantos servicios ni se quejen por la redensificación, que no sé ni qué coño es, y que los kinois tengan tan sólo un camioncito, que recoja las basuras y las lleve a un vertedero, una simple canalización de cemento para las aguas de lluvia y cuatro o cinco empresas, que funcionen en la ciudad.
Lo de Vitoria está muy bien, de verdad, es idílico, perfecto. Pero es irreal. A veces se nos olvida que vivimos en la parte del mundo de ese 20% de la población mundial que tiene cosas como la recogida neumática de basuras. El otro 80% del planeta, el mundo real, donde está Kinshasa, vive y muere entre la mierda, que se amontona durante años justo enferente de la puerta de su casita.
No voy a entrar a salivar por el colmillo con la teoría de que todo este derroche en el que vivimos (cambio de coche a los 5 años, cambio de la cocina a los 5 años, cambio de la decoración de la casa a los 5 años) es insostenible y es fruto de que hay gente que no tiene ni coche, ni casa en propiedad y además cocina en un brasero porque generalmente no hay luz. Y que el sistema se nutre de que es el bienestar de un 20 contra la supervivencia de un 80. Pero creo que es así. Porque a todos nos encanta cambiar de móvil, y si el coltán lo controlase el Congo y no las empresas extranjeras, quizá lo tuviéramos que pagar más caro y no podríamos permitirnos cambiar de móvil cada dos años. O peor, quizá el Congo fuera una superpotencia y empezaría a imponer reglas de mercado y Europa se convertiría en importador en lugar de exportador y con reglas justas tendría todas las de perder. Porque en Europa no hay materias primas, en Europa no hay nada de nada. Las tierras no son fértiles, sólo una cosecha al año contra las dos africanas o las cuatro cosechas anuales asiáticas. A penas hay minerales, a penas petróleo. En Europa sólo hay empresas que controlan la agricultura, los minerales y el petróleo de países subdesarrollados. Y Europa sabe que el mundo no tiene recursos suficientes como para que el 100% del planeta viva como vivimos nosotros. Con lo cual, no podemos permitir que las cosas cambien, porque si cambian, no vamos a vivir ellos un poco mejor y nosotros un poco peor. Van a vivir ellos mucho mejor y nosotros como ellos antes, porque el ser humano es vengativo, señoras y señores. Gandhis y Mandelas hay uno cada cien años, pero Mobutus y Mugabes los hay a patadas.
Esto es lo que me ha suscitado la recogida neumática de basuras. Es el ejemplo de algo que sólo es para unos pocos.
Vaya, creo que al final, sí que he salivado por el colmillo.
Me dice que aproveche, que estoy muy bien aquí donde siempre hay agua, luz e internet sin cortes. Parece que desde hace días tiene problemas con el agua pero me dice que se ha acostumbrado a los cubos de agua fría con sistema integrado de cacito que te lo echas tú mismo con tu mecanismo por encima, y que de todos modos, no es tan grave porque hace calor...
Ella en Gombe no había tenido problemas de este tipo. Nosotros en Limete estábamos con los cubos de agua día sí, día no...y te acostumbras. Como a que se vaya la luz, que la conexión a internet sea una porra aunque te cobren un ojo de la cara (eso jode más), a los ratones y a las ratas (esto, también lo suprimiría con gusto). De todos modos, Gombe o Limete, da igual, ella ha tenido un problema de ratas mucho peor que el nuestro así que yo con gusto me ducho con cubos con tal de no ver pasar una rata por el salón mientras leo o veo la tele en el sofá...
Comento esto porque oído desde aquí, veo más el contraste. Oigo ruidos en la casa y estoy tranquila, sé que no es ningún ratón que se pasea por el techo, y que si en un momento dado necesito un ingrediente para cocinar, me calzo unas zapatillas y debajo de casa tengo un supermercado con todo lo que quiera y más.
Y me sorprendo a mi misma, conmigo misma.
¿Cómo es que quiero volver? ¿A los cortes de luz, cortes de agua, al internet intermitente y a los ratones? A que te pare un policía porque te has parado no a 20 sino a 15 metros de la línea (imaginaria) y has cometido una infracción y él es aquí la autoridad competente...a pagar por los errores de otros, al donne moi l'argent, y al yo mundele!!!
Pero lo cierto es que sí, a pesar de todo quiero volver.
A pesar de todo, esta ciudad perfecta que es Vitoria-Gasteiz, medida y pesada en su justo equilibrio, donde todo se recicla, todo se gestiona y todo se informa con folleto al día siguiente de haberse gestado, me molesta.
Estoy con síndrome de Estocolmo, lo reconozco. Pero todo me parece tan perfecto que me cansa mentalmente. Todo nuevo, reformado, columpios cada 20 metros, canchas de fútbol y baloncesto, y hasta de petanca gratuitas, centros cívicos, guarderías públicas, centros de salud nuevos o reformados, iluminación, rotondas con sistemas de reducción de la contaminación acústica, recogida neumática de basura...me parece que es demasiado. Me resulta el colmo de la vanguardia. Echo de menos un punto medio en el que los vitorianos no necesiten tantos servicios ni se quejen por la redensificación, que no sé ni qué coño es, y que los kinois tengan tan sólo un camioncito, que recoja las basuras y las lleve a un vertedero, una simple canalización de cemento para las aguas de lluvia y cuatro o cinco empresas, que funcionen en la ciudad.
Lo de Vitoria está muy bien, de verdad, es idílico, perfecto. Pero es irreal. A veces se nos olvida que vivimos en la parte del mundo de ese 20% de la población mundial que tiene cosas como la recogida neumática de basuras. El otro 80% del planeta, el mundo real, donde está Kinshasa, vive y muere entre la mierda, que se amontona durante años justo enferente de la puerta de su casita.
No voy a entrar a salivar por el colmillo con la teoría de que todo este derroche en el que vivimos (cambio de coche a los 5 años, cambio de la cocina a los 5 años, cambio de la decoración de la casa a los 5 años) es insostenible y es fruto de que hay gente que no tiene ni coche, ni casa en propiedad y además cocina en un brasero porque generalmente no hay luz. Y que el sistema se nutre de que es el bienestar de un 20 contra la supervivencia de un 80. Pero creo que es así. Porque a todos nos encanta cambiar de móvil, y si el coltán lo controlase el Congo y no las empresas extranjeras, quizá lo tuviéramos que pagar más caro y no podríamos permitirnos cambiar de móvil cada dos años. O peor, quizá el Congo fuera una superpotencia y empezaría a imponer reglas de mercado y Europa se convertiría en importador en lugar de exportador y con reglas justas tendría todas las de perder. Porque en Europa no hay materias primas, en Europa no hay nada de nada. Las tierras no son fértiles, sólo una cosecha al año contra las dos africanas o las cuatro cosechas anuales asiáticas. A penas hay minerales, a penas petróleo. En Europa sólo hay empresas que controlan la agricultura, los minerales y el petróleo de países subdesarrollados. Y Europa sabe que el mundo no tiene recursos suficientes como para que el 100% del planeta viva como vivimos nosotros. Con lo cual, no podemos permitir que las cosas cambien, porque si cambian, no vamos a vivir ellos un poco mejor y nosotros un poco peor. Van a vivir ellos mucho mejor y nosotros como ellos antes, porque el ser humano es vengativo, señoras y señores. Gandhis y Mandelas hay uno cada cien años, pero Mobutus y Mugabes los hay a patadas.
Esto es lo que me ha suscitado la recogida neumática de basuras. Es el ejemplo de algo que sólo es para unos pocos.
Vaya, creo que al final, sí que he salivado por el colmillo.
De Kin a Kig
Estoy en casa. Pero en un mes estoy de vuelta en el continente que nos queda al Sur a pasar lo que queda de año en Kigali, Ruanda.
Me ilusiona mucho y tengo ganas.
Un nuevo reto.
Me ilusiona mucho y tengo ganas.
Un nuevo reto.
martes, 11 de mayo de 2010
domingo, 9 de mayo de 2010
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